Nuestra Divinidad: El Templo del Altísimo

PRÁCTICA

La única forma segura de liberarse de las condiciones corporales radica en dejar de pensar constantemente en el cuerpo. Si a veces parece surgir algo que necesita ser corregido en el cuerpo, pon la mente en Dios y sostenla allí hasta que la condición que parecía requerir de un agente terapéutico desaparezca de repente. Por esta razón surge de vez en cuando un estudiante que concibe la idea de que no hay nada que sanar —porque todos aquellos que practiquen esto en el instante que parece darse una apariencia de algo discordante en el cuerpo, y que pongan la mente en Dios, sabrán que dicha “Presencia” es el agente terapéutico más poderoso que existe en el Universo.

Mediante el uso de esta aplicación, muchos serán liberados instantáneamente de cualquier condición corporal que parezca tender a capturar la atención. De hecho, esto es tomar conscientemente el problema y llevarlo al Gran Silencio donde no hay nada que sanar porque allí todo es Perfección. Esto se aplica tanto en el mundo de los negocios como en la sanación del cuerpo. De hecho, todo aquello que parezca expresar imperfección puede ser manejado de la misma manera.

NO PUEDE LOGRARSE LA LIBERACIÓN PERMANENTE DE CONDICIÓN CORPORAL ALGUNA EN TANTO QUE SE PERMITA A LA MENTE O ATENCIÓN SER ATRAÍDA A LA CONDICIÓN DE LA CUAL UNO PRETENDE LIBERARSE. Mucha gente aplica lo mismo a las negaciones, porque cuanto más nieguen algo, tanto más se atarán a ello, ya que al negarlo están permitiendo que la atención repose justamente sobre la cuestión de la que desean liberarse.

A fin de realmente practicar la Presencia de Dios, tenemos que saber que sólo hay Una Inteligencia que puede actuar, Un Poder que utilizar, y Un Amor con el cual llevar a cabo. Con esto ustedes saben que tienen dentro de sí la Victoriosa Actividad Conquistadora en todo momento. Así, doquiera que haya que hacerle frente a algo —sin importar qué—, en el momento en que parezca presentarse una apariencia, digan lo siguiente utilizando su respectivas Alas de Determinación y Poder:

«Dios mío, soluciona este problema, ¡Y hazlo de una vez! ¡Te doy todo el poder donde éste corresponde! ¡Te reconozco como La única Actividad!

Por lo tanto, esta apariencia no es real, y se disuelve instantáneamente ante Tu Magna Presencia!»

MÉTODO SUMINISTRADO

Si los estudiantes utilizaran esto continuamente, pronto se encontrarían con que no tienen problemas. Según las condiciones lo permitan, ustedes notarán que esto que se les ha dado no es más que una minúscula parte de lo que se les puede dar de su uso —en la medida en que ustedes se hagan más conscientes de lo que están obteniendo, no sólo en qué hacer sino en cómo hacerlo. Es igual que un maestro en una escuela externa que le da un problema a un chico. También le muestra el método mediante el cual solucionar el problema; de lo contrario, resultaría un maestro muy ineficiente.

El estudiante siempre encontrará que doquiera que haya la sinceridad y diligencia suficientes, así como un constante llamado pidiendo Luz y Entendimiento, siempre aparecerá la manera de impartir el Conocimiento que le llevará a la Liberación. La Verdadera Actividad, cuando hemos llegado a este actual estado de comprensión, es no darle la más mínima tregua a las apariencias externas.

VIEJOS HÁBITOS

Al llegar a este punto, los estudiantes deberían analizar lo externo constantemente —no de manera crítica, sino para estar conscientes de lo que necesita ser cambiado. Los estudiantes sinceros deben despedazar tenazmente todos los viejos hábitos personales, sin importar de cuál pueda tratarse —ya que justamente es esto lo que ata.

Muchos estudiantes no le dan la más mínima consideración a esto. El viejo hábito personal es la serpiente en el jardín —como quien dice. Lo que quiero analizar es lo siguiente: saber qué es lo que hay que despedazar, especialmente aquellas cuestiones que antes considerába-mos eran hábitos necesarios. Son muchas las cosas pequeñas en la vid de una persona que son limitaciones, y que pueden ser disueltas. Tenemos que resquebrajar los viejos hábitos así como el hielo se parte en la primavera, ya que ellos forman incrustaciones que impiden el desarrollo apropiado.

Cuando los viejos hábitos están establecidos, se desencadena una rebelión en lo externo cuando viene el cambio; y esto siempre perturba los sentimientos. Este es uno de los grilletes del alma que más se desconoce. No hay una persona en mil que tenga la más leve idea de la cantidad de estos viejos hábitos personales hasta que gira en redondo y los ve; sólo entonces podrá el individuo ver cómo estas incrustaciones lo tienen atado.

La llamada serpiente —que no es más que rebelión y resentimiento— no encontrará nada con qué alimentarse al desbaratar estos hábitos. Por lo tanto, se irá a otras tierras más fértiles a cazar; o, en otras palabras, desaparecerá por completo de tu jardín. Al despedazarse los viejos hábitos, desaparecerá toda resistencia a la Verdad. La actitud correcta es la de aceptar gozosamente la Verdad, sin importar cuánto pueda esta lacerar lo externo. Por tal razón tenemos que mantener siempre la guardia en alto en la puerta que da a nuestro mundo externo.

LA VERDADERA ACTIVIDAD DEL AMOR

Cuando un individuo siente que no puede emanar Amor Divino, se debe a que dicha persona no entiende la Verdadera Actividad del Amor. En lo que concierne a dos individuos —uno de los cuales parece estar en desgracia mientras que el otro, como quien dice, está en guardia— una persona no dirige la atención ni trata de amar la cuestión discordante; pero lo que sí tiene que amar es al Ser Glorioso que está aprisionado dentro del susodicho individuo, por cuenta de Su Perfección y porque la discordia del ser externo lo ha atado. La Actitud Crística consistiría en enviar mucho Amor a la Presencia aprisionada, que es Dios —la Luz dentro del individuo. Cualquier persona puede hacerlo con gran devoción.

Al saber esto, hagan con determinación y poder la petición consciente de que Dios despedace y disuelva la barrera, y libere esta Esplendorosa Presencia para que vuelva a asumir Su Dominio y cree la perfección en Su mundo externo. El individuo que en este caso está en guardia, tiene el Derecho Divino de realizar esta petición consciente; y si no ceja en su empeño, se despejará el camino y se solucionará el problema de la manera correcta. Esto le dará tal paz y alivio al que está en guardia y que comprende esta idea, que casi le resultará increíble. El error que mucha gente comete es tratar de solucionar una condición con la mente externa.

ENTRONIZANDO LA PROPIA DIVINIDAD

Lo más importante y grande que cualquier persona necesita hacer —y especialmente los estudiantes sinceros— es entronizar conscientemente su propia Divinidad en Su Templo, dándole todo el poder, devoción, alabanza y reconocimiento, de manera que la atención externa pueda anclarse firmemente y de una vez por todas donde le corresponde. Así, lo externo, que ha sido el usurpador, será atraído al Gran Río de Luz hasta que llegue a olvidarse de su mera existencia.

Al acercarse el otoño asuman la siguiente postura consciente:

«¡Dios mío, “Magna Presencia YO SOY”! Procura que toda parte de mi cuerpo sea gobernada armoniosamente, y que yo no sea afectado por las condiciones atmosféricas! ¡Dios es el Centro de mi ser y gobierna mi cuerpo en Perfecta Armonía en todo momento! ¡Yo no acepto sugerencias de los que me rodean, ya sea de las palabras habladas o de las apariencias! ¡Yo me muevo en libertad, por siempre Libre en mi Magna “Presencia” de Dios!»

Muy importante: El reconocimiento consciente de la Actividad Electrónica dentro del propio cuerpo como los electrones que estallan, es una verdadera actividad que se está dando. Al visualizar la Realidad Interna, ésta se hace realidad en el ser externo. El uso de la Llama Azul estimula la actividad electrónica dentro del cuerpo físico y enciende las Llamas Dorada, Rosa y Violeta en Su campo de fuerza, lo cual pone en acción estas Actividades, al tiempo que irradia la fuerza de los electrones. La verdadera naturaleza y color del electrón es, en verdad, de un intenso Azul Zafiro; algunos lo verán Violeta.

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