“Vengo a ustedes hoy a medida que la Llama de la Misericordia está siendo
honrada, para darles, individualmente, el pleno ímpetu cósmico acumulado de toda la Misericordia que haya conocido, y todos los regalos de Misericordia de cada
Bendito Ser Quien, en un momento u otro, haya guardado el Templo de la Misericordia que ahora mora en el reino etérico, en la vecindad de Peiping, China.
En el Templo de la Compasión, todos los chelas aprenden la paciencia – paciencia con la sabiduría de la Ley Cósmica – paciencia en la aceptación de la
instrucciones de Aquellos Miembros de la Jerarquía Espiritual Quienes han aprendido de la supremacía a través de eones de servicio. Paciencia es la realización, amados seres, de cada tarea mundana, en silencio. El silencio de los Templos de Misericordia será muy bueno para la turbulencia de sus mundos de sentimientos. Todos Nuestros servicios, desde el de las Hermanas amables que limpian el piso y los Hermanos que atienden Nuestro jardín, y aquellos que
preparan las comidas para Nuestros invitados no ascendidos, se realizan en el
corazón del silencio. No el silencio de frustración. Ah, amados seres, ese no es el
verdadero silencio, éste es sólo la represión de todos los tipos de conciencias
emocional, mental, etérica y cerebral externa – pensamientos y sentimientos que,
tan seguro como viven, romperán sus ataduras, particularmente en un momento de
crisis y saltarán, aumentando el caos de confusión arrojado fuera por una
humanidad que no sabe hacia donde volcarse. El Gran, Gran Silencio encarnado
por Gautama y por cada Gran Ser Quien representa a Aquellos Quienes han vivido
para salvar a este planeta Tierra y redimirla – ese silencio no es letargo o represión,
sino que ese silencio es la experiencia final de armonía y felicidad, paz y confort.
Ahora bien, la personalidad externa de los seres no ascendidos, amados
seres, a menudo se engaña a sí misma. Hasta que el individuo haya alcanzado su
Ascensión, él no tiene concepción alguna de lo que es el verdadero silencio. Toda
clase de pensamientos puede confirmar un deseo de estar silente, construyendo una
expresión de egoísmo que, a la larga, se manifestará para que “todo el que se mueva
pueda leer”. Ah, no, el silencio de labios apretados del ascético que realiza su (él o
ella) servicio agitado con emoción inexpresada y no controlada, conducirá a
demorar el sendero espiritual. Mientras que la canción risueña del joven iniciado
ejecutando una tarea humilde de cambiar el Altar en preparación para el servicio
religioso es más eficaz que el del ascético, quien, a través del esfuerzo de la
voluntad y no del amor, permanece silente.
En Peiping, Nuestro silencio nace del corazón. Nadie se queda tanto que no
pueda soportar la paz y quietud o quien tenga que estar constantemente
escuchando algo del mundo externo, por lo tanto, no tenemos una disciplina tan
rígida como en algunos otros Retiros; los chelas cansándose de la quietud
ininterrumpida regresan al mundo, (donde les espera todo el ruido y caos al cual
la mente externa ha sido acostumbrada). Existen pocos quienes aman el silencio…
Ustedes lo han experimentado por sí mismos, hasta cierto punto, durante su
momento de meditación. Lo han conocido cuando han ido a cierto lago quieto en el
cual se reflejó la belleza y paz de la naturaleza, y disfrutaron la radiación del gran
Deva que lo guardaba, su Dios y su Maestro Ascendido y Amigos Angélicos. Pero
tienen esas experiencias del Gran Silencio con tanta influencia (y convertidas en
parte de ustedes) que donde quiera que estén bajo cualquier circunstancia molesta,
en la que puedan encontrarse, no les causa que rompan ese silencio con la autojustificación
o lo contrario.
Amados seres, soy llamada la Madre de la Misericordia, no existe nadie que
pueda ser más amable que Yo. Al igual que la Madre María, también Yo, Me he
parado en los salones donde sus cuerpos al principio aparecieron desde las
matrices de sus madres, también Yo, toqué el tope de sus cabezas; también Yo, les
bendije; no sólo en esta encarnación, sino en todas las encarnaciones desde que he
sido apartada de la gente de la Tierra por el maya de la creación humana; orando
con toda la misericordia y compasión de Mi corazón para que todos y cada uno de
ustedes pudiera cumplir su plan Divino. Les he amado, amado, amado a pesar de
los errores conocidos y no conocidos, no sólo en esta vida sino en aquellas que han
pasado antes.”
AMADA KWAN YIN