Amados seres, sobre todo el planeta hasta las Octavas de
Luz, existen los grandes estratos compuestos de todo el mal
uso de la energía de vida, consciente o inconscientemente
cargados de discordia. Al final de una edad y una Era, estas
tremendas mareas fluyen hacia y se manifiestan a través
de individuos débiles quienes tienen apetitos o simpatía
de vibración con tal expresión discordante. Ese es el por
qué se hace la afirmación: “siempre hay oscuridad antes
del amanecer”. Esto es cierto en el amanecer de un ciclo
mundial además en el curso de su período de veinticuatro
horas a través de sus pruebas personales, tentaciones, superando obstáculos y la victoria.
Nosotros tenemos una nueva oportunidad, Ustedes y
yo, de invocar la remoción de estos rayos de energía inteligente
concentrada antes que puedan encontrar por más
tiempo la exteriorización a través de cualquier miembro de
la raza humana, dado el privilegio de la encarnación aquí
para un propósito – y un propósito únicamente – producir
más del Plan Divino de Dios y no profanar la Tierra con
planes de guerra, bombas y todo tipo de actividad nefasta
y destructiva. Uno investido como Sacerdote o Sacerdotisa
de la Orden de Zadquiel, invocando los poderes de la Luz
hacia dentro, a través y alrededor de tales condiciones –
audible si está solo, silenciosamente si está en compañía
– traerá toda la Hueste del Cielo y principalmente a los
Seres en el Séptimo Rayo hacia la atmósfera para remover
esas condiciones y reemplazarlas por la Perfección de los
Reino Superiores.
No es suficiente, amados seres, mirar hacia un Cielo
con el “dulce adios, y hasta luego” o adorar aún la Victoria
de Nuestro Amado Jesús, aparte de su propria manifestación
de victoria aquí donde moran ustedes ahora. Es el
requerimiento de la hora atraer esa gloria y perfección que
el Cristo Resucitado manifestó como un ejemplo para todas
las generaciones que le han seguido y dejar salir la Radiación
del Cielo que fue el borde de Su vestidura.
( Extractos. El Puente, enero 1960)
AMADO ARCÁNGEL ZADQUIEL